Publicación de la categoría: Crónicas de la nada

Los aviones

Cuando Ramiro coge su termo de café y recorre la casa buscando las zapatillas, va construyendo en su mente y en el futuro próximo posibles desenlaces para las diversas problemáticas ocurridas en el… Sigue leyendo

La cara oculta de la luna

             Reconozco que aquella noche bebí demasiado, de hecho, seguí bebiendo una vez los rayos del sol comenzaron, implacables, a contornear los cuerpos, en aquel bar de mala… Sigue leyendo

Ferrarelli

“Las congas son bellas porque no van a ninguna parte”. Jep Gambardella.   Guido Ferrarelli estaba sentado en una de las mesas más lejanas de la escena, pero estaba presente, siempre lo estaba,… Sigue leyendo

La leyenda de la ciudad sin muerte

Gozaban abrazados y felices, como cada quince de septiembre, los habitantes de Ciudad Blanca, dos niñas con divertidos ramilletes de margaritas en el pelo revoloteaban persiguiendo a un gato, los ancianos con tierna… Sigue leyendo

La ventana

No es un objeto, ni un rectángulo vacío, ni un espejo improvisado. No es un caparazón, ni un televisor, ni un chubasco derramado. Un segundo tarde siempre y sin saber lo que ha… Sigue leyendo

La marcha de la victoria (un hombre recomendable)

¿Es la vida una victoria construida a base de fracasos? No tengo esa respuesta ni las demás, pero pertenece el que les remite esta misiva a esa triste colectividad que siempre llega tarde… Sigue leyendo

Las pelirrojas

   Izquierda o derecha, arriba o abajo, playa o montaña, liberales o conservadores, blanco o negro, rubias o morenas, Messi o Cristiano, Coyote o Correcaminos, Penélope o Mónica, Oasis o Blur, Lennon o… Sigue leyendo

Nadie huye eternamente

Desde mi habitación en la calma que trae la sobremesa y en un acto casi reflejo que me conduce hacia la ventana, diviso a través de la misma, un parque por todos conocido.… Sigue leyendo

Las sabanas de Lucinda

Mirar desde la ventana como aquella criolla tendía las blancas sábanas se me antojó un privilegio divino en aquella soleada y tibia mañana de abril. Lucinda no era precisamente una clarisa, pero era… Sigue leyendo

Un poeta olvidado

Mi madre no me dejaba jugar con las cosas guardadas en el armario de la buhardilla. Recuerdo una ocasión en que me gritó: -¡No quiero verte trastear por ahí Germán Saldaña! (cuando pronunciaba… Sigue leyendo